Straight from the heart.

Hay días de los que no esperas demasiado. Que por algún tipo de sexto sentido adivinas que será un día gris y tu ánimo se vista a juego.

Pero por alguna razón inexplicable te encuentras con algo tan nimio como una canción antigua y ese día de apariencia gris y anodina se transforma en un buen día sólo por el recuerdo que te ha traído esa canción.

Algo así me ha pasado con ésta canción de Bryan Admas. Compuesta en 1983 e incluída en su álbum Cuts like a knife.

Una gran canción en una maravillosa versión acústica. 37 años después sigue sonando genial.

Hay mañanas en que la vida te da sorpresas… hermosas sorpresas hechas canciones…

Sweet child o’mine.

Tras varios días con sobredosis de romanticismo hoy me he despertado guerrera y rockera. Con ganas de los Guns N’Roses, uno de mis grupos favoritos. Siempre es buen momento para escucharlos, pero cuando el día amanece gris y amenazando lluvias la elección no puede ser más acertada. Cualquiera de sus canciones te pone las pilas y te cambia el humor; pero la canción que mas me gusta es este Sweet child o’mine, que quizás sea el más universal de la banda.

Esperando mi tren.

Hay días que te sientes como un viajero que espera en el andén a un tren que quizás hace tiempo que pasó… Por suerte esos días tienen sólo 24 horas, como todos los demás. Al día siguiente seguramente te darás cuenta de que los trenes vuelven a pasar con su frecuencia de paso habitual, y que no importa si has perdido uno porque otro pasará y si no lo hace, siempre puedes ir a buscar el autobús, el avión o simplemente alquilar un coche. Porque siempre hay opciones si te tomas tiempo para analizar la situación en lugar de dejarte arrastrar por la desesperación.

Esperando mi tren, canción de Revolver dentro del álbum El Dorado es una de esas pequeñas joyas escondidas dentro de un disco lleno de buenas canciones.

Donde la noche es más bella

Sigo esperando a mi tren

Donde los sueños se van

En el sabor de un café

Sigo esperando a mi tren.

Carlos Goñi.

Miércoles nublado…

Por un beso.

Hoy me he despertado romántica… ¿qué se le va a hacer? hay cosas peores. Pero sí, la verdad es que es bastante raro, porque ayer también lo estaba… y no suelo ser tan romántica, la verdad.

Hoy me ha dado por recordar esta preciosa balada de Revolver. Desde el álbum El Dorado de 1995, para mí el mejor álbum de Revolver… pero no deja de ser una opinión personal.

Prefiero ser comida de lobos
a quemar mi vida pidiendo perdón
por ser idiota sólo una noche
y hacer un derroche de escaso valor.
Los años me dicen que el verano
no es buen aliado para la razón
y entonces manda sólo el instinto
y marca el camino del hombre que soy
y entonces le marca el camino al hombre que soy.

Por un beso no me importa morir
si es tuyo mi amor.
Por un beso no me importa morir
si es tuyo mi amor.

Solté las riendas de mis sentidos
y planté mi mano en su corazón
sentí cómo latía su pecho
y ardían los dedos del hombre que soy
sentí como ardía los dedos del hombre que soy

Por un beso no me importa morir
si es tuyo mi amor
Por un beso no me importa morir
si es tuyo mi amor.

Y el cielo estalló
abriendo el camino entre tú y yo
y volví a creer
que existe un dios
para los dos
para los dos

y el cielo estalló… (bis)

Dejamos atrás la avenida
y la luz del día nos llevó a mi hotel
juré frente al mar y la brisa
que no habría más vida que la que tú me des
juré que no habría más vida que la que tú me des

Por un beso no me importa morir
y volver a nacer.
Por un beso no me importa morir

Entre sobras y sobras me faltas.

Empezar la semana con una balada es raro, lo sé. Pero no he podido resistirme a esta pedazo de canción que ha compuesto el “maestro” Orozco. Recién salida del horno… Una maravilla, la mires por donde la mires…

Nos faltó una noche de franela
De pijama feo y calcetín por fuera
De sofá con ducha fría y traicionera
Con masaje, crema, una copita y velas

Nos faltó una mentira entera
Una falsa espera y una tarde fea
Nos faltó desdibujar tu nombre
Y nuestro corazón de toda la escalera

Nos faltó una sábana de Ikea
Un viaje de cartón, un despertar de seda
Un día remolón y una caricia vieja
Un vámonos pa’ allá y un sea donde sea

Nos faltó una noche sin dormir
Y un baile de salón en una calle estrecha
Nos faltó descaminar Madrid
Desencallar el fin y reservar la fecha

Y sobraron los cuatro disparos
Que con tanto descaro nos dio el corazón

Y sobraron los veinte puñales
Y es que a veces la vida no atiende a razón
Y entre sobras y sobras me faltas
Y me faltan las sobras que tenía tu amor
Y sobraron las quinientas veces que dijimos que no

Nos faltaron un par de señales
Unos cuantos rivales
Y un trocito de adiós
Nos faltó despertar con abrazos
Nos faltó una deriva por dos

Y sobraron los cuatro finales
Que con tanto detalle nos dio el corazón

Y sobró lo de ser incapaces
Y es que a veces no afina ni rima el valor
Y entre sobras y sobras me faltas
Y me faltan las sobras que tenía tu amor
Y sobraron las quinientas veces que dijimos que no

Y sobraron los cuatro disparos
Que con tanto descaro nos dio el corazón

Y sobraron los veinte puñales
Y es que a veces la vida no atiende a razón
Y entre sobras y sobras me faltas
Y me faltan las sobras que tenía tu amor
Y sobraron las quinientas veces que dijimos que no

me ha dejado sin palabras, la verdad…

Cero.

Hay domingos, sobre todo si hace frío, en los que te da por pensar en el complicado mundo de las relaciones. Más bien, en el complicado mundo del final de las relaciones.

Cuando llega el momento del final, ¿qué haces con todos esos sentimientos que ya no sirven para nada? ¿los guardas todos en una caja, en lo alto de un altillo junto con los trastos viejos que has ido acumulando a lo largo de tu vida? ¿Junto a otras cajas similares de otras tantas relaciones fallidas?

Me gusta mucho esta canción. Me pone un poco triste, porque el tener que empezar de nuevo, de cero, es triste y muy amargo. Pero la vida está compuesta de esos momentos también.

Hay que pensar que siempre, siempre por muy dura que haya sido la caída, uno se levanta y se reconstruye a sí mismo. Más fuerte si cabe del que fuiste antes. Porque la vida siempre vuelve a empezar si tienes el coraje de levantarte y volver al partido.

Catorce vidas son dos gatos.

Hay días en los que te apetece canciones tristes y desgarradas, especialmente cuando hace frío y los días se hacen más cortos. Hay días en que esa amargura que destilan algunas canciones te hace sentir mejor. Es extraño, lo sé. Pero es cierto.

De entre esas canciones mi favorita es ésta de Fito y Fitipaldis. Una letra absolutamente maravillosa. Porque hay amarguras que no son amargas y no sólo cuando las canta Chavela Vargas (qué también).

Catorce vidas son dos gatos.

Cuánto se gritó diciendo nada
no pudimos ver con tanta luz
yo buscaba el cielo en tu mirada
y nunca sabré lo que encontraste tú.
Que te traigan flores las mañanas
que no pases noches sin dormir
que el sueño se pose en tus pestañas
que uno de esos sueños, que me suene a mí.
Detrás del viento, un huracán
se fue formando en la cabeza
cuando te cansas de sufrir, siempre me dejas.
Mi corazon es de cristal
no guarda nada que no veas
sólo un pequeño resplandor de nuestra hoguera.
Mi canción que nace del fracaso
es sólo una piel sobre la piel
algo que se besa y sabe amargo
es mi boca seca y nada que beber.
Oh!! pobre corazón
que no sabe que decir
si te vas por lo que soy,
o por lo que nunca fui…
Hay caminos que hay que andar descalzo
ya no te preocupes más por mí
siempre me entra arena en los zapatos
esta vez me quedo aquí.
Si te cabe el cielo en un abrazo
siempre habrá una estrella para tí
si 14 vidas son 2 gatos
aún queda mucho por vivir.

Día de mantita y música…

Destino o casualidad.

Hay días en que lo único que te apetece escuchar son baladas. Bellas melodías y letras con sobredosis de romanticismo. No aptas para diabéticos si no tienes a mano la insulina. Quizás sea el otoño que se ha presentado este año con frío desde el principio, que se acerca el invierno y lo único que apetece es acurrucarte junto a esa persona especial. Sea por lo que sea, hay días que le damos preferencia a los sentimientos.

Destino o casualidad es una de esas canciones. Melendi junto a las Ha*ash juntan sus voces para regalarnos una bellísima canción.

Dejemos que por un día tomen el control los sentimientos… quizás si dejáramos que nos gobernaran más a menudo el mundo sería un lugar mejor en el que vivir…